http://www.youtube.com/watch?v=9LhfBHqmbtQ
El mar és com un desert d'aigua,
no té camins ni té senyals;
El mar és un desert d'onades,
una lluita sorda i constant;
és el mar la nostra terra ferma
on vivim arrelats en el vent. (Bis)
Les veles s'inflaran, el vent ens portarà
com un cavall desbocat per les ones. (Bis.)
El sol és el senyor del dia,
la lluna és reina de la nit;
però la reina ens dorm a les veles
i al matí no es pot amagar;
aleshores ens fa de bandera
i el sol vol fer-se enrere i fugir. (Bis)
Les veles s'inflaran, el vent ens portarà
com un cavall desbocat per les ones. (Bis.)
El mar serà tot per nosaltres,
ja som senyors i reis del mar;
tots voldran fugir de la lluna
que flameja al nostre estendard;
però per a ells no hi haurà pietat,
perquè Al•là ens ha volgut triomfants. (Bis)
Les veles s'inflaran el vent ens portarà com
un cavall desbocat per les ones. (Bis.)
I arribarà el dia de glòria,
quan ja no quedin cristians,
que cantarem la gran victòria
dels fidels valents fills d'Al•là;
i aquest mar estimat serà nostre,
serà el mar dels germans musulmans. (Bis)
Les veles s'inflaran el vent ens portarà com
un cavall desbocat per les ones. (Bis.)
ANDREA I CLARA
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Stambul:
«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena,
quizá en su propio navío.
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.»
Entre tots
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